ASOCIACIÓN PROARCA DE LOS ANIMALES
Serafín Doménech Sánchez
Director

La Asociación ProArca de los animales, es un centro que hace la labor en España de acogida
y recuperación de animales salvajes, procedentes de zoos, circos, casa particulares, etc.,
mediante incautaciones de Seprona, aduanas y donaciones de aquellas familias o entidades que
buscan ofrecerle una vida digna al cachorro que acogieron, y que el día , les ha
demostrado que un animal salvaje exige una serie de cuidados básicos para su buen estado
tanto físico como psicológico, que ellos no le pueden administrar.

Este centro se ofrece como un último recurso para aquellos animales que, habiendo caído en
la desgracia de nacer o vivir cautivos, se encuentran troquelados físico y/o psíquicamente por
el ser humano; resultándoles imposible desenvolverse en su medio natural, e incluso a veces ni
siquiera convivir con otro individuo de su misma especie.

Así, se intenta ofrecer a estos seres irrecuperables una forma de vivir que humildemente se
asemeje a su medio natural, tratando de que estos puedan llegar a ser “felices” dentro del
Problema con el que conviven.

Podemos encontrarse a Tarom, un viejo león del Atlas, que fue adquirido cuando era un
cachorro y pronto pasó a ser un “estorbo” para su “familia”, quien lo alojó en el pequeño
sótano de una fábrica de su propiedad, donde no representaba ningún peligro. Tras siete años
de vivir a oscuras y sin apenas poder moverse, fue decomisado por Seprona y acogido en El
Arca, casi moribundo, delgado, sucio y prácticamente ciego. Actualmente, tras una larga
recuperación, ha experimentado una gran mejoría física , y sus problemas psicológicos de
ansiedad han desaparecido.

También podemos ver el caso de Sami, un león de melena rubia que fue comprado por una
tienda de animales con el fin de exponerlo en su escaparate como reclamo. Sami creció muy
deprisa como cualquier león. Creció tanto que apenas podía moverse dentro de aquel
escaparate, lo que le generó una atrofia muscular que le impedía mantenerse erguido. Hoy, ya
recuperado, se tumba al sol junto a cinco leonas más en un recinto de 5.000 m2.

Chico , un Mangabey gris. Los cazadores furtivos, mataron a su madre con el fin de
arrancarlo de sus brazos cuando era un bebé. Fue vendido a una casa particular, donde generó
múltiples problemas debido a su agresividad genética.

Hugo, un tigre tabi, ya muy viejo, pasa el final de su vida en este centro, tras haber sido
utilizado en ferias ambulantes durante 26 años.

Cristina, otra tigresa tabi, pasó 6 años dentro de un pequeño recinto, expuesta en una tienda
de animales de Madrid, hoy comparte sus días con Hugo.

Cañete, un pequeño monito, bastante agresivo, destrozaba la casa de su dueño y la de sus vecinos, fue decomisado por Seprona y ubicado en el Centro, su historia es similar a la de
Olga, un macaco de cola de cerdo.


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